Reflexiones

SORDERA ESPIRITUAL

Hechos 22: 6 – 9

Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo;

y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.

Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo.

En todos los tiempos de la humanidad después de la caída de Adán y Eva, el ser humano tiene una gran dificultad para oír a Dios. Pero parece ser que el siglo 21 es el siglo de los oídos espirituales cerrados pero muy abiertos los oídos carnales.

Gracias a Dios que aún estamos aquí los que creemos que La voz de Dios, nos trae palabra de vida eterna, aunque  esto sea incomprensible  para quienes tengan los oídos cerrados  por diversas causas.

Una de ellas puede ser  el engaño de la religiosidad o los conceptos extremadamente materialistas que llevan de generación en generación a una sordera espiritual. Las generaciones actuales no quieren escuchar,  ni entienden lo que Dios Dice a sus oídos,  aunque tengan muy de cerca a alguien que les hable de Dios.

Dios ha hablado de múltiples maneras  en todos los tiempos – en su propósito de salvar a todo el que oiga y obedezca sus mandamientos. Y una de sus promesas es bendecir y generar bienestar a los que escuchen su voz

Jeremías 7:23 Más esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

Hay cuatro barreras mentales que mantienen tu mente y tus oídos espirituales cerrados para no escuchar  la voz de Dios.

  1. EL YO. Si piensas que no necesitas a Dios en tu vida y quieres manejar tú mismo las cosas, probablemente no escuches lo que Dios dice. El orgullo,  la vanidad  y la falsa creencia de poder abastecerse por sus propias fuerzas de todo lo que necesite son murallas muy altas que impiden estar abierto a la posibilidad de que Dios quiera decirte.
  2. Miedo. Muchas personas no pueden escuchar  la voz de Dios  porque les da miedo escuchar a Dios. Piensan que escuchar la voz de Dios y sus mandamientos les hace una especie de fanáticos religiosos o les privará de los deleites carnales del mundo
  3. Amargura. Cuando te aferras al dolor, al resentimiento o al rencor, no vas a ser capaz  de escuchar a Dios, porque tu corazón está endurecido. La vida del amargado, es un continuo recordar las cosas duras y tristes que ha vivido y por lo general culpa a Dios por todo lo malo que le ha pasado. Esto te hace ser frío y estar a la defensiva, incluso al amor de Dios.
  4. Sentimiento de Derrota y culpa. Cuando el enemigo te hace creer que eres un caso perdido, que no podrás cambiar jamás y que tu culpa  por tus errores y debilidades no tiene perdón.

Pero hoy hay buenas noticias: SI HAY PERDON, SI HAY RESTAURACIÓN, SI HAY SALVACIÓN, para todo aquel que ahora quiera escuchar o para aquel que aun estando cauterizada su conciencia, Dios quiera salvar.

Así pues aquí hay dos alternativas  y todas dependen de la gracia y misericordia de Dios.

La primera es que queramos escuchar y para esto  hay que tener sed de Dios, con un corazón sincero y reconociendo que Dios tiene misericordia tan gran que puede perdonar y restaurar tu vida.

La otra es el clamor de los santos de Dios  para que esa misericordia de Dios  toque los oídos  de todos los que amamos  y deseamos que sean salvos.

Salmos 34:17-19

17 Claman los justos, y Jehová oye,
Y los libra de todas sus angustias.

18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;
Y salva a los contritos de espíritu.

19 Muchas son las aflicciones del justo,
Pero de todas ellas le librará Jehová.

Ahora es el momento de tomar decisiones que nos ayuden a escuchar de continuo la voz de Dios y cada día caminar subiendo peldaños hacia la meta final: MORAR EN LA ETERNIDAD CON EL y con todos los salvados.

Dios te dice hoy – escucha mi palabra y permite que esta se implante en tu corazón…

Santiago1: 21

Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

Y este es el clamor continuo de Dios para aquellos  aun escuchando su voz no le dan la importancia a tan grande misericordia; así se los dijo a los antiguos moradores de la tierra en Hebreos 3:15

Entre tanto que se dice: si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones

Hoy es el día en que  puedes ser parte de este rebaño de Dios y ya  estás en él, recuerda lo que  nos dice en su palabra:

Juan 10:27-28

27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Tan grandes y hermosas promesas están vigentes en  medio de tanta sordera espiritual

Refugiémonos en su rebaño que nada ni nadie nos arrebatará  de su  mano poderosa.

Dios les bendiga.

EDGAR BELTRAN RODRIGUEZ

LA FE Y LA ORACIÓN DE DANIEL
DANIEL 6 –17 Enseguida echaron a Daniel a la cueva de los leones. Luego taparon la cueva con una piedra muy grande, y el rey puso su sello en la entrada. Lo mismo hicieron los jefes principales para que nadie se atreviera a sacar de allí a Daniel.
18 Después de eso, el rey se fue a su palacio, pero en toda la noche no comió nada. Y aunque no podía dormir, tampoco quiso que le llevaran música. 19 En cuanto amaneció, el rey se levantó y fue enseguida a la cueva donde habían echado a Daniel. 20 Cuando estuvo cerca de la cueva, se puso muy triste y gritó:
—¡Daniel, tú siempre has adorado al Dios de la vida! ¿Pudo tu Dios salvarte de los leones?
21 Y Daniel le contestó:
—¡Deseo que Su Majestad viva muchos años! 22 Mi Dios envió a su ángel para cerrarles la boca a los leones, para que no me hicieran daño. Mi Dios sabía que yo no he hecho nada malo, y que tampoco he traicionado a Su Majestad.

23 Al oír esto, el rey se puso muy contento y mandó que sacaran de la cueva a Daniel. Una vez que lo sacaron, todos pudieron ver que los leones no le habían hecho ningún daño, porque él había confiado en su Dios.

La lectura del sexto capítulo de Daniel nos dibuja una imagen vívida de un rey impetuoso manipulado por consejeros perversos para destruir a un hombre de Dios. A medida que avanzamos en la historia, primero vemos la envidia de los consejeros del rey, luego la falta de carácter del rey, seguido por el peligro para Daniel y la angustia del rey. Finalmente, vemos cómo Dios libera a Daniel y su juicio sobre los adversarios de Daniel.
La famosa historia bíblica de Daniel y el foso de los leones es más que un simple relato de la acción de Dios para librar de la muerte a este personaje bíblico. También muestra que nadie es rival para el verdadero Dios a la hora de decidir sobre la muerte.
vamos al contexto de este pasaje bíblico
Dilema espiritual
El primer paso para entender la historia es llegar a apreciar el contexto histórico y cultural del conflicto. Daniel y muchos de sus compañeros judíos ya no vivían en la Tierra Prometida, sino en Babilonia. El Imperio Babilónico había aplastado a todos sus enemigos, incluyendo al faraón egipcio Necao II en Karkemish en el año 605 a.C. Esta determinante batalla abrió la puerta al dominio babilónico sobre Judá. Probablemente siendo un adolescente, Daniel fue uno de los primeros residentes de Jerusalén en ser deportado a Babilonia.
Cuando Babilonia llevó a los judíos en cautiverio, algunos de ellos bien pudieron haber quedado en estado en shock porque su Dios no había prevalecido. El Dios que separó las aguas del Mar Rojo, usando esas mismas aguas para ahogar el orgullo del poder egipcio, no había liberado a Jerusalén de los ejércitos de Nabucodonosor. ¿Cómo puede ser eso?
Por supuesto, los profetas de Israel y de Judá habían advertido que Dios retiraría su protección de su pueblo si continuaban ignorando sus leyes. El pueblo de Judá fue tomado en cautiverio no porque Dios fuera más débil ante los ejércitos de Babilonia, sino por la ausencia de Dios ante los pecados, rebeldía y contumacia de su pueblo.
Aunque el rey se vio obligado a hacer que Daniel fuera arrojado al foso de los leones, Dios guardó milagrosamente la vida a Daniel.

Los enemigos de Daniel no prevalecieron contra este siervo de Dios. También debemos notar que sólo el verdadero Dios tiene leyes, propósitos y promesas inmutables: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11).

Daniel ya había servido de una forma sobresaliente en las administraciones de los reyes babilónicos Nabucodonosor (capítulos 1 al 4) y Belsasar (capítulo 5). Allí puedo vivir experiencias de conspiraciones, pero también del poder de Dios librándolo a el y sus compañeros del horno de fuego donde fueron lanzados.
La oración de Daniel
Significativamente, este capítulo establece una prueba de fe basada en la oración misma. Debemos tener fe para creer que Dios escucha nuestras oraciones y que nos responde: Hebreos 11-1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
En el caso de Daniel, sin embargo, el mismo acto de arrodillarse ante Dios fue una prueba de su fe.
El versículo 10 de Daniel 6 nos dice que, “cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado,” se arrodilló y oró como siempre lo había hecho. Daniel conocía el tipo de hombres que compartían la autoridad gubernamental con él. Sabía que estarían vigilando. Sabía que habían tendido una trampa. ¡Pero Daniel también conocía al Dios al que servía!

El acto crucial de fe , es la oración. Daniel ora hacia Jerusalén, una ciudad arrasada por los babilonios, y ora hacia un templo que ya no está en pie. Las acciones de Daniel muestran claramente que no era la Tierra Prometida, ni la ciudad de Jerusalén, ni siquiera la existencia de un templo de Dios lo que era vital para la fe de Israel. Su oración demuestra que lo que realmente importa es la dedicación incondicional a Dios mismo. ¡Ese es el núcleo de la fe real, y una respuesta adecuada a los enemigos que desafían al verdadero Dios y persiguen a su pueblo!

Te invito ahora a orar con fe –
Señor Jesús, tu conoces mi condición como ser humano frágil y sin opción de cambiar el rumbo de mi vida por mi mismo, sólo tu eres Dios y en tu nombre te pido que tomes el control de las adversidades, de la incertidumbre que me agobia, y tomes las riendas de mi existencia.
Enséñame a hacer tu voluntad y a crecer en la fe, escuchando tu palabra..
perdona nuestras transgresiones y líbranos de todo mal,
quiero cada día creer mas en tu santo nombre y obtener el mas grande titulo de la vida: ser tu hijo.
Te lo pido en tu nombre y por los méritos de tu sacrificio en la cruz del calvario donde nos brindas completa paz y reconciliación contigo.
amen

EDGAR BELTRAN RODRIGUEZ